lunes, 4 de abril de 2011

Dios existe y se llama valerón.

Riazor practicamente se llenó, la afición no dejo de alentar nunca y el equipo respondió a los ánimos ganando un partido trascendental.

Las lesiones quisieron jubilar a Valerón, pero el de Arguineguín ha demostrado hoy la calidad que atesoran sus botas. Puede ser que no aguante noventa minutos sobre el terreno de juego, como ha señalado en varias ocasiones su entrenador, pero está claro que Valerón sigue siendo un futbolista genial. Uno de esos magos que hace adorar el mundo del fútbol.

En sus primeros compases el partido se diluía en el centro del campo. El Mallorca parecía tomar las riendas del encuentro con un Deportivo bien colocado atrás, con una línea de cuatro contundente y con un Rubén Pérez haciendo la cobertura en la medular. Así, hasta el minuto 20 no llegarían el primer acercamiento al área y sería para los locales, pero el centro de Laure desde la derecha era bien despejado por Aouate.

Esta ocasión gallega fue contrarrestada por el Real Mallorca. El conjunto insular pleno de efectividad marcaba en su primer acercamiento al área coruñesa. Centro perfecto de Martí desde la derecha que cabeceaba inapelablemente Pirre Webo a la red. El camerunés conseguía su séptimo tanto en el campeonato liguero, un registro histórico, ya que hasta entonces en su mejor campaña en Primera había anotado solo seis goles.



A partir de entonces el dominio local fue abrumador. Andrés Guardado fue el hombre más incipiente de esta primera mitad, pero el mexicano no tuvo suerte por la banda izquierda del ataque gallego. Poco más daría de sí el primer tiempo que acabaría con las protestas de los jugadores locales que reclamaron penalti en una acción de Ramis sobre Pablo Álvarez que Teixeira Vitienes no entendió como pena máxima. Tal fue la insistencia de los jugadores que antes del llegar a la bocana de vestuarios Andrés Guardado se ganaba la tarjeta amarilla por protestar.

La segunda parte daría un giro de 180º al desarrollo de la primera mitad. Juan Carlos Valerón entraba en el campo sustituyendo a Pablo Álvarez y Andrés Guardado cambiaba de banda. Lotina apostaba por un 4-3-3 que daba alas al equipo. De esa manera el Deportivo encerraba atrás a su rival, que parecía un muñeco roto en manos de los jugadores blanquiazules.

Cuatro minutos de la reanudación y el Deportivo ya había creado más peligro que en toda la primera mitad. Xisco, era el hombre referencia y antes de su gol había tenido hasta dos claras ocasiones de haber adelantado a su equipo. No sería hasta el minuto 54 cuando el jugador cedido por el Newcastle anotaría el empate. Valerón, en un alarde de magia e inteligencia, ponía un balón en profundidad que Xisco, ante la salida de Aouate, definía con un disparo raso.

Pasados doce minutos, Lassad conseguía el tanto que daba la vuelta al marcador. Jugada que de nuevo nacía en las botas de Valerón, que con toque sutil al borde del área ponía un balón franco a Riki que a su vez cedía a la derecha para que Lassad no fallara. El delantero tunecino cruzaba brillantemente el balón ante la inoperancia del portero rival. Desde ese minuto y hasta el pitido final el asedio coruñés fue continuo y lo raro fue que el marcador no se ampliará para el conjunto local.

Antes del pitido final el Mallorca se quedaría con un hombre menos. La desesperación mallorquina ante el fútbol blanquiazul se hizo visible en Pirre Webo. El delantero camerunés, autor del gol visitante, agredió a Rubén Pérez y enfiló el camino de vestuarios minutos antes que sus compañeros.

Victoria clave para el equipo gallego que se reencuentra con la victoria tras dos partidos perdidos y consigue respirar una semana más. Mientras tanto el Mallorca sigue asentado tierra de nadie en el centro de la tabla clasificatoria. El nombre propio del encuentro: Juan Carlos Valerón.

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