Ser el vigente campeón de Europa y del Mundo tiene su gran desventaja: todos ponen un plus en campo para robarte al menos un punto. Eso es lo que intentaría hacer en Granada República Checa. Un anticipo: no lo logró.
Vicente Del Bosque apostaba por Jesús Navas relegando al banquillo de suplentes a Fernando Torres. Así las cosas, el once estaba formado totalmente por jugadores que actúan en la Liga BBVA. La Selección llegaba por primera vez nada más comenzar el juego, con una internada de Andrés Iniesta que acabó en remate del manchego a las manos de Peter Cech.
La defensa de República Checa no se sustentaba en sus propias armas, sino en la espera del error rival. Ante España, parece ser imposible tener el balón y aguardar por el error en el pase de los Xavi (partido 100 como internacional), Xabi y compañía se antoja como la forma más sencilla de sostener el cero en la portería. El peligro es inminente, porque una genialidad rompe los esquemas.
No generaba claras situaciones de gol la campeona del mundo, y de hecho carecía de profundidad. Pero comenzaba a desbordar a su rival enviando una y otra vez centros al área de Cech. En uno de ellos, apareció una volea hermosa de David Villa para obligar a una nueva y mejor respuesta del meta del Chelsea. España llegaba a la media hora de partido con el cero en el luminoso, pero con la tranquilidad de saberse superior.
Hasta aquí salía a la perfección el plan de Bilek, que advertió en rueda de prensa previa sobre las "debilidades" de España. Soñaba con hacer La Gran Suiza en el Mundial de Sudáfrica, y hasta aquí tenía posibilidades. Y no porque creara situaciones, ni mucho menos. Sino porque su valla no había sido todavía vulnerada. Una jugada aislada, un milagro de la naturaleza, podría jugar a favor. Y jugó. Cuando el encuentro estaba por llegar a los 30 minutos, Plasil no se lo pensó y remató potente al poste izquierdo de Casillas. El meta del Madrid no evitó ni con una gran estirada el sorpresivo 0-1.
Granada vivía por vez primera en carne propia cómo la Selección encajaba un gol.
Pero la gente apoyaba, no dejaba solo al equipo. Tampoco Cech dejaba solo al suyo, y por eso respondía cada vez que era llamado. Como en un cabezazo de Villa a centro de Arbeloa. Al Guaje le costaba tener ocasiones, y las pocas que tenía no las podía capitalizar. A fuerza de saques de esquina iba España, pero la defensa checa era un cerrojo complicado de abrir. La última jugada del primer tiempo lo tuvo al asturiano lidiando contra tres defensas y sacando un remate forzado que no llevó problemas al portero Blue.
Con el ingreso de Torres para jugar todo el segundo tiempo, los checos utilizaron tres hombres para marcar a los dos de punta en La Roja. Se marchaba el amonestado Xabi Alonso. También saltaba al campo Santi Cazorla, hombre que le cambió la cara a los de Del Bosque. Con él e Iniesta, el mejor por mucho de España, los locales llegaban con más tesón que claridad. Lo tenía Villa, lo tenía Torres, lo tenía Piqué de cabeza, lo tenía siempre, pero no lo tenía nunca. España no empataba y los nervios se acrecentaban.
Y pasó lo que se escribió párrafos atrás: apareció la genialidad. Junto con ella, o un magnífico pase de Iniesta, apareció Villa, el hombre que debía un gol para ser el máximo artillero de La Roja. A falta de uno, hizo dos. Con el citado pase de Cerebro, marcó el empate con un zurdazo fenomenal. Adiós al récord de Raúl. Segundos después, el mejor jugador del partido cayó en el área y el juez pitó penalti. Sí, Iniesta otra vez protagonista. Y sí, Villa otra vez goleador. No se equivocaba el futbolista del Barcelona pese a que Cech adivinaba la intención del asturiano y gol 46. El record de Raúl, más lejos.
Así de lejos quedaba también República Suiza de la hazaña. Nunca logró siquiera acercarse a Casillas, la ventaja de España estaba sentenciando el juego. Imposible que se repitiera el milagro del primer tiempo, porque los milagros sólo se dan de vez en vida. Sorpresivos estrenos mundialistas ocurren pocas veces. Así se entiende que los checos se hayan ido a casa con las manos vacías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario